
Preparación
Primero engrasamos un molde autodesmoldante es muy importante que sea este tipo de molde, buena, la verdad es que yo no lo he probado con un molde normal pero siempre he leído que por mucho que engrases otro tipo de molde no lograrás desmoldar el cheesecake.
Pulverizamos las galletas (yo utilizo esta picadora del lidl y funciona genial) y mezclamos con la mantequilla derretida, nos quedará una masa compacta, si se desmigaja demasiado le faltará mantequilla, si queda demasiado líquida le faltará galleta. Cubrimos la base del molde y lo metemos en la nevera un mínimo de 30 minutos (también se pueden cubrir las paredes, pero desmoldará peor)
Mezclamos los dos tipos de azúcar, la maicena y las especias y reservamos.
Batimos el queso crema con la nata fresca, a velocidad baja, añadimos la mezcla del azúcar hasta que esté bien disuelto y le vamos añadiendo los huevos 1 a 1. No añadimos el siguiente hasta que estén bien integrados.
Añadimos el extracto de vainilla (en la receta original de Bea también le pone 2 cucharadas de Bourbon, yo no se lo he puesto y queda riquísimo también)
A mano mezclamos el puré de calabaza que habremos escurrido para no introducir demasiado agua.
Horneamos a 130ºC durante unos 75 minutos (mi tarta estuvo en el horno 90 minutos). El centro debe estar cuajado pero con apariencia gelatinosa. Dejamos enfriar en una rejilla durante 10 minutos, si la tarta no se ha separado de las paredes le pasamos un cuchillo por las paredes del molde y dejamos enfriar del todo (la mía se despegó solita). Cuando esté fría y dentro del molde la metemos en la nevera hasta el día siguiente (mínimo 6 horas). Antes de servir desmoldamos y decoramos al gusto. Es mejor utilizar un cuchillo sin sierra para cortarla.


